Gobierno elimina trabas a industria láctea y acelera exportaciones
El Gobierno de Javier Milei avanzó con una nueva desregulación de la cadena láctea al eliminar trámites redundantes y actualizar las normas técnicas para facilitar la comercialización de productos argentinos dentro del Mercosur. Las medidas alcanzan a más de 460 empresas y buscan reducir costos administrativos, ofrecer reglas más previsibles y mejorar las condiciones para exportar.
El principal cambio fue la eliminación definitiva de los operadores lácteos del Sistema de Información de Operadores de Carnes y Lácteos (SIOCAL), un registro que comprendía a usinas, cooperativas, industrias, depósitos y comercializadores. Al momento de su supresión, existían 468 operadores inscriptos que debían destinar recursos a cumplir con una obligación administrativa. Desde la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca calificaron al trámite como “una carga inconducente y carente de utilidad para la fiscalización comercial”.
El sistema acumulaba información, pero no contaba con un régimen sancionatorio específico ni con herramientas legales suficientes para intervenir frente a posibles irregularidades. El esquema había sido creado en 2006 con la intención de incorporar a la lechería a un modelo de supervisión similar al existente en las cadenas de carnes y granos. Sin embargo, durante casi dos décadas sus funciones comenzaron a superponerse con las tareas de la ARCA, el SENASA y distintas autoridades encargadas del control alimentario.
Paralelamente, el Ejecutivo actualizó el Código Alimentario Argentino mediante la Resolución Conjunta 7/2026, que armonizó la normativa de la leche UHT (leche larga vida) con los criterios técnicos vigentes en Brasil y el resto de los países del Mercosur. La modificación no altera las condiciones de producción ni rebaja los controles de calidad e inocuidad, sino que adapta las definiciones nacionales a los parámetros regionales que la industria argentina ya cumplía.

