Turquía, Arabia Saudita y Pakistán crean alianza militar

Turquía, Arabia Saudita y Pakistán firmaron hace más de una semana el “Pacto de La Meca”, un acuerdo de defensa conjunta que algunos analistas han denominado “pacto sunita” u “OTAN musulmana”. El tratado establece que un ataque contra uno de los tres países será considerado un ataque contra todos ellos, en un compromiso que el ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, describió como “técnicamente idéntico” al artículo 5 de la OTAN, la cláusula de defensa colectiva de la alianza occidental.

Sin embargo, la falta de publicación del texto completo del acuerdo ha generado especulaciones sobre su alcance real. Los analistas advierten que, hasta que no se ponga a prueba en la realidad —por ejemplo, con la respuesta de Pakistán y Turquía ante un ataque contra Arabia Saudita—, el pacto debería considerarse una “declaración de intenciones” más que un compromiso vinculante al estilo de la OTAN. El profesor Serhat Güvenç, del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Kadir Has en Turquía, señaló que “hasta que no veamos el texto del acuerdo, la forma en que se implementará sigue siendo objeto de especulación”.

Los expertos destacan diferencias fundamentales entre esta alianza militar y la OTAN. A diferencia de la organización occidental, que ha estado dominada por Estados Unidos en términos financieros y armamentísticos, el Pacto de La Meca es una alianza entre iguales. Según Güvenç, esto tiene ventajas y desventajas: “lo resolverán todo mediante la negociación y, en muchos aspectos, priorizarán su propia soberanía nacional”.

Alison Minor, del Atlantic Council, coincidió en que “dados los intereses y estrategias cambiantes y, en ocasiones, divergentes de los tres países, es improbable que esta alianza proporcione una respuesta militar integral y totalmente integrada a diversas crisis, como lo hace la OTAN”. Los críticos también argumentan que los intereses nacionales de los tres países, que no comparten territorio, no necesariamente coinciden, lo que plantea dudas sobre la efectividad del acuerdo a largo plazo.

Algunos analistas interpretan el pacto como una respuesta al conflicto en Medio Oriente y a la tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán. Otros lo ven como una señal de que estos países buscan reducir su dependencia de Estados Unidos en materia de seguridad. Aún está por verse si la alianza podrá convertirse en una alianza militar creíble en el futuro.