El MPN entre el eslabón perdido y el hermano Figueroa
Gabriel Álamo asumirá la Junta de Gobierno del Movimiento Popular Neuquino (MPN) y Jorge Lara la Convención, en reemplazo de Omar Gutiérrez y Jorge Sapag. El partido que gobernó Neuquén durante seis décadas se prepara para una nueva conducción desde la oposición, con un acercamiento explícito al gobierno de Rolando Figueroa.
El MPN nació en 1961 durante la proscripción del peronismo y fue central en la política provincial. Tras perder el gobierno en 2023, enfrenta el desafío de ordenar casi 89.000 afiliados y recuperar su política interna sin la comodidad del ejercicio del poder. Álamo expresó su acompañamiento a Figueroa y la intención de adaptar la Carta Orgánica del partido.
El partido conserva una dimensión partidaria que otros espacios aún buscan construir: territorio, identidad, dirigentes, militancia y presencia en localidades. Sin embargo, la afiliación no garantiza representación. La lista que llevó a la nueva conducción fue la única presentada en la provincia, mientras que en Centenario hubo dos listas que disputaron con el 12% del padrón.
El MPN evitó la fractura interna, pero debe resolver cómo evitar que la unidad se transforme en quietud. Los requisitos para disputar internas se elevaron significativamente: el aval para una interna provincial llegó al 10% del padrón, una barrera considerable con casi 89.000 afiliados. Este fue precisamente el problema que Figueroa señaló cuando decidió “romper el nudo” en su gestión.
El partido aparece ahora como un interlocutor relevante en el tablero político neuquino. Cuando el MPN perdió el gobierno, el espacio gobernante no se ordenó alrededor de un adversario único: Figueroa ganó en 2023 con una coalición amplia y luego enfrentó nuevas rupturas que tensionaron su propio espacio político.

