Juan Diego Flórez: la experiencia en la ópera y la música
Juan Diego Flórez volvió al Teatro Colón el 22 de septiembre para un recital que mezcló ópera clásica con música popular latinoamericana. El tenor peruano, testimonial de Rolex desde 2015, pasó de compositores como Mozart, Rossini, Donizetti y Gounod a Gardel y Chabuca Granda, incluso tomando la guitarra en los bises para interpretar canciones ligadas a su identidad.
La noche fue más que un espectáculo de voces y técnica. Flórez logró hacer convivir mundos que parecían distantes: lo sublime y lo cercano, la tradición y la memoria, la sofisticación de un intérprete internacional con la espontaneidad de un músico que disfruta elegir una canción casi en el momento. El enorme escenario de la lírica se transformó en un espacio casi íntimo.
Después de una carrera que comenzó profesionalmente en Europa a los 23 años con su debut en el Teatro alla Scala, el tenor conserva una relación particular con la música. “La experiencia te permite comprender mejor a los personajes que interpretas y encontrar una mayor profundidad tanto en el texto como en la frase musical”, explicó Flórez tras el recital.
Para el artista, la música enseña que siempre hay algo más por aprender. Destacó que el conocimiento adquiere otra dimensión cuando puede ser transmitido, y contó que a veces alguien le comenta que una pieza le ayudó en un momento difícil o le despertó un recuerdo especial. Esa idea de transmisión también atraviesa su relación con Rolex.

