EE.UU. restablece sanciones al petróleo iraní para aumentar la presión sobre Teherán.
El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, ha decidido no renovar la exención temporal que permitía la venta limitada de petróleo iraní, marcando un retorno a su política de “máxima presión” contra Teherán. Esta autorización, que expira el 19 de abril, había sido implementada para mitigar el impacto en los mercados energéticos en medio de las crecientes tensiones en Oriente Medio. Sin embargo, el Departamento del Tesoro considera que es necesario endurecer las sanciones para restringir las fuentes de financiación del régimen iraní, que son fundamentales para sus actividades desestabilizadoras en la región.
La administración estadounidense ha subrayado que los ingresos provenientes del petróleo son cruciales para el desarrollo del programa nuclear de Irán y su apoyo a grupos armados aliados. Como parte de esta estrategia, el Tesoro ha advertido sobre la posibilidad de aplicar sanciones secundarias a instituciones financieras extranjeras que faciliten operaciones relacionadas con el petróleo iraní. Se han enviado notificaciones a bancos en países como China y Emiratos Árabes Unidos, solicitando su cooperación para bloquear transacciones que permitan a Irán evadir las restricciones.
El fin de la exención ya está generando impacto en los mercados energéticos, incrementando la incertidumbre entre los operadores y provocando cambios en las rutas de algunos buques cisterna. La decisión de Washington se produce en un contexto de estancamiento diplomático, donde las recientes negociaciones no han logrado avances significativos. Así, EE.UU. refuerza su compromiso de utilizar su poder económico como una herramienta de presión, subrayando la necesidad de salvaguardar la estabilidad internacional frente a un Irán cuya conducta sigue siendo motivo de gran preocupación.

