Abelardo de la Espriella ganó el ballotaje y se convierte en el nuevo presidente electo de Colombia
El candidato de derecha Abelardo de la Espriella, líder de Defensores de la Patria, se impuso en la segunda vuelta presidencial y se convirtió en el nuevo presidente electo de Colombia, en unos comicios muy ajustados que significan un duro golpe para el oficialismo de izquierda de Gustavo Petro. Con el 99,70% del escrutinio, De la Espriella suma 12.927.006 votos (49,65%), mientras que el postulante del Pacto Histórico, Iván Cepeda Castro, queda en segundo lugar con el 48,71% de los sufragios.
La diferencia entre ambos es de 245.738 votos, apenas 0,94 puntos porcentuales, pero suficiente para consagrar al abogado como ganador del balotaje y consolidar un giro político de alto impacto en Colombia y la región, donde el electorado optó por una plataforma centrada en seguridad, orden público y recuperación económica. El resultado representa también un revés para el proyecto continuista del petrismo, que buscaba retener el poder a través de Cepeda y profundizar la agenda de izquierda desarrollada en los últimos años.
El balotaje registró una participación más alta que la primera vuelta. Con casi todas las mesas informadas, votaron 26.284.052 colombianos, el 63,45% del padrón, frente a los 23.978.304 sufragantes de la ronda inicial, que habían representado el 57,88%. Es decir, a la segunda vuelta acudieron 2.305.748 electores más, una suba de 5,57 puntos. También crecieron los votos válidos, que pasaron de 23.685.329 a 26.034.157, al tiempo que el voto en blanco se redujo levemente del 1,71% al 1,63%.
Mientras De la Espriella se mantenía arriba en el conteo, el presidente Gustavo Petro denunció “muchas irregularidades” y reclamó impugnar mesas por presuntos formularios E14 sin firmar, afirmando que “aún no se puede saber quién es el presidente”. Más allá de esas objeciones, el resultado abre un nuevo ciclo político tras años de deterioro de la seguridad, avance del crimen organizado y desgaste económico. El presidente electo llegará a la Casa de Nariño con el desafío de restaurar el orden, recomponer la autoridad del Estado y encarar reformas que respondan al mandato de cambio expresado en las urnas.

