Victoria de Keiko Fujimori y giro a la derecha en Perú.

Con el escrutinio de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) cerrado al 100%, Keiko Sofía Fujimori Higuchi, candidata de Fuerza Popular, quedó confirmada como presidenta electa de Perú para el período 2026‑2031, coronando su cuarto intento de llegar al Palacio de Gobierno en una contienda que vuelve a colocar al fujimorismo en el centro del poder político peruano. La ajustada definición añade un nuevo gobierno de derecha al mapa latinoamericano y reaviva el debate sobre el rumbo económico e institucional del país.

Según los resultados oficiales de la segunda vuelta, Fujimori obtuvo el 50,135% de los votos válidos, equivalentes a 9.223.396 sufragios, mientras que su rival, Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, alcanzó el 49,865%, con 9.173.755 votos. La diferencia final fue de 49.641 votos, uno de los márgenes más estrechos registrados en la historia electoral reciente de Perú, lo que refleja un electorado profundamente polarizado y una competencia que mantuvo al país en vilo durante más de tres semanas de conteo.

El mapa territorial del balotaje exhibió un país partido en dos bloques: Sánchez se impuso en varias regiones del sur andino, mientras que Fujimori logró victorias holgadas en Lima y otros departamentos de la costa y la Amazonía, replicando la fractura geográfica ya observada en anteriores enfrentamientos entre el fujimorismo y la izquierda. El voto en el exterior resultó determinante para consolidar la ventaja de la candidata conservadora, que capitalizó un apoyo mayoritario entre los peruanos residentes fuera del país y terminó ampliando allí la diferencia necesaria para asegurar la Presidencia.

Hija del expresidente Alberto Fujimori, Keiko nació en 1975 y desde hace más de una década encabeza el espacio de Fuerza Popular, convirtiéndose en la figura más visible de la derecha peruana. Arriba al poder tras años de fuerte rechazo en sectores del electorado y de causas judiciales relacionadas con el financiamiento de campañas, que incluyeron el conocido caso Cócteles y que fueron finalmente archivadas por las máximas instancias, despejando el camino para su postulación sin inhabilitaciones. Su llegada a la Presidencia se produce también en el contexto simbólico marcado por la muerte de su padre en 2023, que reordenó parte del debate público sobre el legado del fujimorismo.

Fujimori asumirá el mando el 28 de julio, acompañada por sus vicepresidentes Luis Galarreta Velarde y Miguel Ángel Torres Morales, con la promesa de aplicar el plan de gobierno “Perú con Orden”, que pone el énfasis en seguridad ciudadana, recuperación del control territorial y estabilidad económica. Entre sus metas principales se encuentran reforzar la infraestructura y tecnología para combatir el delito, atraer miles de millones de dólares anuales en inversión privada, reducir de manera gradual el déficit fiscal y llevar la pobreza a niveles sensiblemente menores hacia 2031, junto con un programa de ampliación de la infraestructura educativa.