Sequía y violencia empujan a Guatemala y Honduras al límite
Guatemala y Honduras enfrentan una crisis humanitaria sin precedentes. Un informe conjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ubicó a la región centroamericana conocida como Corredor Seco entre los trece focos críticos globales que requieren atención urgente entre junio y noviembre de 2026. Las sequías prolongadas, la violencia y la caída de la ayuda humanitaria agravan la inseguridad alimentaria en ambos países.
En Guatemala, la situación es crítica: tres millones de habitantes están en niveles críticos de inseguridad alimentaria y cerca de 250 mil ya viven una emergencia aguda. En Honduras, la cifra alcanza a 1.6 millones de personas en situación de crisis o peor, mientras que al menos 62 mil enfrentan condiciones extremas que ponen en riesgo su supervivencia.
El avance de la sequía asociada a El Niño, combinado con la dependencia de cultivos vulnerables como el maíz y el frijol, redujo significativamente las áreas de siembra y las cosechas. Esto obliga a muchas familias a depender de mercados más inestables y costosos. La inflación y la dificultad para acceder a bienes esenciales aumentan la fragilidad de los hogares rurales en toda la región.
El contexto se agrava con la reducción de lluvias en la principal temporada agrícola y la caída de la ayuda humanitaria. En Honduras, la inflación alimentaria alcanzó el 24% en febrero de 2026, mientras que la disminución de las remesas desde el exterior complica aún más el acceso a alimentos básicos para las poblaciones más vulnerables.

