Milei asegura que la economía está hiperblindada y que los mercados ya descuentan su reelección.
Durante una comunicación telefónica con el canal de streaming Neura Media, Javier Milei presentó la marcha de la economía como un “rumbo de prosperidad” y respaldó esa idea con indicadores de actividad y crecimiento. Señaló que, aunque el EMAE registra oscilaciones mes a mes, el componente de tendencia-ciclo se ubicó en 0,3, lo que a su juicio equivale a que la economía ya se mueve a una velocidad cercana al 4% anual. Complementó ese diagnóstico con el dato de un aumento del PBI del 2,3% en el primer trimestre, muy por encima del promedio de 1% que atribuyó a los últimos cien años, y sostuvo que la variación desestacionalizada de 0,7 proyecta un crecimiento anualizado cercano al 3%.
Milei enmarcó este desempeño en un contexto que describió como un intento de “golpe de Estado” financiero y legislativo impulsado por la “corporación política” durante el segundo semestre del año pasado. Denunció que el Congreso aprobó alrededor de 40 normas dirigidas, según él, a romper el equilibrio fiscal, acompañadas por siete procesos de juicio político y una fuerte ofensiva de lo que llamó “medios empresaurios”. Como prueba de la robustez del programa libertario, afirmó que Argentina soportó una corrida bancaria de 41.000 millones de dólares y un ataque especulativo total —sumando el desarme de instrumentos financieros y el aumento de encajes— cercano a los 70.000 millones, una magnitud que presentó como inédita en la historia económica del país.
Sobre el presente y el escenario electoral hacia 2027, el Presidente aseguró que la economía está “hiperblindada” frente a nuevos shocks especulativos y descartó los pronósticos de recesión formulados por los “econochantas”. Indicó que el Gobierno tiene “cerrado todo el financiamiento” hasta el final del mandato, lo que, según su lectura, contribuyó a que el riesgo país se mantenga en una trayectoria descendente y se ubique por debajo de los 420 puntos básicos. A partir de esos indicadores, concluyó que “los mercados están viendo que vamos a reelegir”, ligando el comportamiento financiero internacional a sus expectativas de continuidad en el poder. En el plano regional, ratificó su apoyo al dirigente derechista Flavio Bolsonaro en Brasil y celebró lo que considera un avance de la derecha en Sudamérica, señalando que el mapa político pasó de “12 a 1 en contra” a “7 a 6 a favor” desde 2021, como símbolo de que “el continente empieza a abrazar las ideas de la libertad”.
Al referirse a la gestión económica, Milei reivindicó la transparencia y el respeto a los compromisos financieros como rasgos distintivos de su gobierno frente a las administraciones anteriores. Afirmó que el programa de estabilización incluyó el pago de todas las obligaciones, la “limpieza” del balance del Banco Central y la decisión de no recurrir a mecanismos de default o confiscación, como un eventual “Plan Bonex”, aunque eso implicara seis meses de trabajo técnico. En paralelo, acusó a Mauricio Macri de haber perpetrado una “estafa” contra los argentinos al defaultear la deuda en pesos mediante el “reperfilamiento”, al que definió como una forma encubierta de default, y criticó que el macrismo impulsara el impuesto a la renta financiera y un blanqueo luego utilizado por el kirchnerismo para perseguir a ahorristas.
En el tramo final de la entrevista, el mandatario endureció su discurso contra la oposición, a la que calificó como los “verdaderos enemigos del país”. Sostuvo que la “corporación política” estaría dispuesta a “prender fuego” la Argentina con tal de recuperar el acceso a las “cajas” y a los mecanismos de corrupción asociados al manejo de fondos públicos. Mencionó la existencia de decenas de funcionarios condenados o detenidos y apuntó contra los “gerentes de la pobreza”, a quienes acusó de apropiarse de una porción significativa de la asistencia social dirigida a los sectores vulnerables. Con ese encuadre, presentó al gobierno libertario como una suerte de muro de contención frente a un eventual retorno del “populismo saqueador”, articulando su defensa del programa económico con una narrativa de confrontación política frontal.

