Venezuela enfrenta tensión interna entre democratización y represión

Venezuela enfrenta una tensión interna entre sectores que buscan democratización y aquellos que pretenden mantener el régimen represivo, según análisis de Human Rights Watch. La organización internacional de defensa de derechos humanos realizó su primera delegación oficial en el país en 18 años, visitando Caracas entre el 14 y 19 de septiembre. El encuentro incluyó reuniones con la presidenta interina Delcy Rodríguez, ocho meses después de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.

La abogada colombiana Juanita Goebertus, especializada en derechos humanos y justicia transicional, documentó durante su visita prácticas de tortura en la cárcel venezolana Rodeo I. Según un informe de la Misión independiente de determinación de los hechos sobre Venezuela, que investiga crímenes de lesa humanidad bajo mandato de Naciones Unidas, existe un lugar conocido como “la máquina del tiempo”. Se trata de una cisterna subterránea hermética donde los detenidos son obligados a permanecer desnudos y en absoluta oscuridad durante días o incluso tres meses.

El aparato represivo en Venezuela permanece “intacto”, advierte el informe de la misión de Naciones Unidas. Sin embargo, este año se registraron avances contra la represión: al menos 1.046 personas fueron liberadas y 12.000 recibieron beneficios procesales, según informó Delcy Rodríguez el 25 de agosto. La presidenta interina solicitó además a la Asamblea Nacional, encabezada por su hermano Jorge Rodríguez, una reforma a la Ley constitucional contra el odio, que ha servido como marco legal para la persecución política.

Human Rights Watch fue expulsada de Venezuela en septiembre de 2008 por el entonces presidente Hugo Chávez, tras publicar un informe que cuestionaba el debilitamiento de las instituciones democráticas bajo su gobierno. El regreso de la organización después de casi dos décadas marca un punto de inflexión en el monitoreo internacional de la situación de derechos humanos en el país.