Alfajores Del Montañés en Villa Traful logra escritura de tierras
Alfajores Del Montañéz, el emprendimiento de Patricia Pasaron en Villa Traful, logró recientemente la escritura de las tierras donde desarrolló su fábrica y su familia. El hito llega cuatro décadas después de que Patricia llegara a esa localidad cordillerana con su marido y su hijo de dos años.
El negocio nació en 1992 por necesidad económica. Patricia comenzó a cocinar tapitas de alfajores en una cocina a leña y rápidamente descubrió que había más que una changa en esa actividad. “Me di cuenta que eso me gustaba, que iba a salir adelante con los alfajores y que iban a pasar a ser mi medio de vida”, recuerda la fundadora. Las primeras ventas no ocurrieron en un local con vidriera, sino en la ruta: viajaba hasta Confluencia, donde estaba el Automóvil Club, y continuaba hasta Villa La Angostura para vender puerta a puerta.
Con el tiempo, el emprendimiento consolidó un recorrido mensual por el valle que incluye Neuquén, Cipolletti, Senillosa, Plottier y Piedra del Águila, un circuito que continúa hasta hoy. Un aspecto central de la historia es el relevo generacional: hoy es la hija de Patricia quien está al frente de la fábrica con nuevas ideas y energía.
La pandemia representó una oportunidad para Alfajores Del Montañéz. La marca abrió una tienda online, amplió su presencia en distintos puntos del país y diversificó su oferta con chocolates, licores y dulces. Este año reabrieron una heladería que Patricia había tenido años atrás. La frase que escuchaban los visitantes al ingresar al local —”no te podés ir de Traful sin llevarte alfajores”— se convirtió en una especie de mito fundacional del negocio.

