Brote de ébola se convierte en el segundo más letal de la historia

Siete meses después del inicio de la guerra, Irán continúa sin mostrar prisa por ponerle fin al conflicto con Estados Unidos, a pesar de la enorme presión sobre su economía e infraestructura. Los líderes de la nación islámica parecen estar calculando que un enfrentamiento prolongado podría obligar a Washington a aceptar algunas de sus demandas, mientras consume recursos militares estadounidenses.

Mohammad Ghaedi, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad George Washington, señaló que “Irán probablemente podrá mantener su capacidad para realizar lanzamientos durante mucho tiempo, aunque con menor intensidad, y aún así podrá causar perturbaciones en el estrecho de Ormuz”. Aunque las oleadas de lanzamientos de misiles balísticos iraníes se han reducido con el tiempo, la capacidad de continuar la guerra no depende únicamente del número de misiles disponibles.

Los drones y los misiles de crucero son más fáciles y rápidos de producir que los misiles balísticos, y la estructura de mando iraní permanece intacta pese a los comandantes abatidos. El centro de estudios Chatham House advierte que no existe una estimación fiable de las reservas actuales de misiles de Irán, aunque se han atacado sectores de su industria de defensa e instalaciones de producción.

Desde la perspectiva de Teherán, un conflicto prolongado también perjudicaría al adversario. La interceptación de misiles y drones iraníes ha consumido parte de las reservas de defensa estadounidenses, y análisis de Estados Unidos advierten que estas municiones no se pueden reemplazar rápidamente. El profesor Ghaedi agregó que “el impacto de la guerra en los precios del petróleo y las consideraciones políticas internas de Estados Unidos han generado en Teherán la esperanza de que pueda obligar a Washington a aceptar algunas de sus condiciones”.

A nivel interno estadounidense, si bien el apoyo al presidente Donald Trump entre votantes republicanos se mantiene relativamente fuerte, las encuestas continúan mostrando desaprobación del conflicto y preocupación de que Trump no esté alcanzando sus objetivos bélicos. El cálculo de Teherán sugiere que el objetivo no es necesariamente derrotar militarmente a Estados Unidos, sino lograr que ceda ante la presión de una guerra prolongada.