China advierte sobre riesgos de inteligencia artificial en competencia con Estados Unidos

China advierte sobre los riesgos de la inteligencia artificial mientras compite estratégicamente con Estados Unidos en el desarrollo de esta tecnología. El gobierno chino ha señalado que la IA podría amenazar la privacidad, la estabilidad social y las relaciones internacionales, una preocupación que expresó desde 2017. Estas advertencias llegan en un contexto donde ambas superpotencias analizan los avances en IA principalmente desde la óptica de la seguridad nacional y la ventaja económica.

China ha implementado medidas concretas para regular el uso de inteligencia artificial. El país exigió que se etiquete el contenido generado por IA en las redes sociales, prohibió las parejas virtuales basadas en IA para menores y vetó el uso de deepfakes para difundir desinformación. Simultáneamente, visualiza un futuro donde esta tecnología se integre en todos los ámbitos de la sociedad y la economía, desde la agricultura y la sanidad hasta el sector militar.

La rivalidad entre China y Estados Unidos complica los esfuerzos internacionales para abordar los riesgos de la inteligencia artificial. Ilaria Carrozza, investigadora principal del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo (PRIO), señaló que “si la comunidad internacional espera que el diálogo entre Estados Unidos y China sobre estas cuestiones desemboque en un acuerdo vinculante, se verá decepcionada”.

El presidente chino, Xi Jinping, advirtió en julio que la tecnología “debe permanecer siempre bajo control humano”. Según el profesor Zeng Jinghan, de la City University de Hong Kong, las agencias gubernamentales y los asesores políticos chinos gozan de una “considerable autoridad para definir los términos de un desarrollo aceptable” en comparación con sus homólogos estadounidenses.

Mientras tanto, líderes del sector tecnológico en Estados Unidos también han expresado preocupaciones sobre la inteligencia artificial. Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, ha sostenido que debería reducirse el ritmo de desarrollo, una posición que apoyan Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk. Algunas figuras de Silicon Valley han llegado a sugerir que esta tecnología podría algún día amenazar la supervivencia de la humanidad.