España se acerca a China y genera tensiones en la Unión Europea

España está profundizando su relación con China, lo que genera crecientes tensiones dentro de la Unión Europea. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha visitado al presidente chino Xi Jinping cuatro veces en los últimos años y ha instado a la UE en su conjunto a mejorar sus vínculos con Pekín, especialmente desde la reelección de Donald Trump hace dos años.

El acercamiento de Sánchez al gobierno chino ha provocado resentimiento entre varios socios europeos de España. Estos países ven a China como un rival estratégico y una posible amenaza geopolítica para el bloque. En privado, se cuestionan si la postura favorable de Madrid hacia las empresas chinas está permitiendo que Pekín se convierta también en un enemigo económico dentro de la UE.

La volatilidad global actual hace que otros Estados miembro de la Unión Europea se sientan presionados y vulnerables. La política de Trump en materia de comercio y defensa se percibe como impredecible y, en ocasiones, agresiva. Por ello, varios países europeos están seleccionando socios estratégicos según sus necesidades nacionales, aunque esto genere rechazo entre los demás miembros del bloque.

El acercamiento entre España y China fue simbolizado recientemente en Barcelona, donde Shanghái se convirtió en la primera metrópolis asiática invitada a La Mercè, las fiestas populares de la ciudad. El vicealcalde de Shanghái, Lu Shan, participó en la ceremonia de inauguración y aseguró que las tradiciones culturales chinas y catalanas comparten “un espíritu común”.

Estas nuevas alianzas generan interrogantes sobre la unidad futura de la UE y la OTAN. Pedro Sánchez no es el único líder europeo que se desvía del camino establecido: otros gobiernos también están reposicionando sus estrategias ante la incertidumbre global y la política estadounidense bajo la administración Trump.