Irán resiste ofensiva financiera de Estados Unidos con nuevas estrategias

Estados Unidos lanzó esta semana una nueva ofensiva financiera contra Irán, pero la respuesta del gobierno iraní sugiere que Teherán ya esperaba estas medidas y cuenta con estrategias para enfrentarlas. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció sanciones que abarcan activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo, además de amenazar con aislar a cualquier país que establezca asociaciones financieras con el régimen iraní.

El ministro de Economía iraní, Ali Madanizadeh, desestimó rápidamente el anuncio al calificarlo como “el mismo discurso de siempre” y aseguró que Irán estaba preparado para “cualquier escenario”. Esta reacción refleja una realidad: Teherán lleva años enfrentando sanciones estadounidenses y cuenta con experiencia para sortearlas, particularmente a través de sus extensas fronteras terrestres con siete países vecinos.

Sin embargo, el verdadero desafío para Irán radica en si Washington logra aplicar las sanciones de manera más efectiva que en el pasado. El bloqueo estadounidense ya ha reducido la capacidad de exportación de petróleo por vía marítima e impedido la importación de bienes y equipos. Las rutas terrestres no pueden reemplazar fácilmente el comercio marítimo, especialmente para las exportaciones petroleras que son vitales para la economía iraní.

La presión podría intensificarse si Estados Unidos logra cerrar los canales comerciales que sobrevivieron a sanciones anteriores, particularmente aquellos que involucran a China y los países vecinos de Irán. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China ya se opuso firmemente a las nuevas sanciones, calificándolas de ilegales. Bessent ha amenazado con ampliar las llamadas sanciones secundarias contra países, bancos y empresas que continúen haciendo negocios con Irán.