Milei defiende a Adorni, confirma que deja YPF y potencia el rol político de Santilli en la Jefatura de Gabinete.

En su primera aparición pública tras la renuncia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete, Javier Milei buscó cerrar rumores sobre las causas de su salida y ordenar el nuevo escenario político dentro del Ejecutivo. Negó que hubiera existido un desgaste de gestión o que la decisión estuviera vinculada al avance de la causa por presunto enriquecimiento ilícito, y la atribuyó a ataques crecientes contra la familia del exfuncionario. En ese marco, fue categórico al aclarar que Adorni también deja su sillón en el directorio de YPF: “Manuel está afuera. No hay discusión ahí”, insistió al ser consultado sobre la continuidad de sus honorarios en la petrolera estatal.

Milei aprovechó la entrevista para respaldar la honorabilidad de su exjefe de Gabinete y cuestionar el clima de condena mediática alrededor de la investigación judicial. Recordó que la causa a cargo del fiscal Gerardo Pollicita aún está en etapa de instrucción y que la Justicia no ha dictado sentencia, por lo que consideró inadmisible que se lo trate como culpable antes de tiempo. Según el Presidente, Adorni tomó la decisión de irse cuando los ataques alcanzaron a sus hijos y a su esposa, y valoró que haya optado por “correrse y enfrentar a la Justicia sin problemas”, en contraste con otros funcionarios que se aferran al cargo pese a las acusaciones en su contra.

Lejos de presentar la renuncia como un traspié para la gestión, Milei reivindicó el paso de Adorni por la Jefatura de Gabinete al enumerar una serie de hitos legislativos y políticos logrados en pocos meses. Entre ellos mencionó el acuerdo Unión Europea–Mercosur, la resolución de la deuda con los holdouts y la baja de la edad de imputabilidad, medidas que calificó como avances “que ni gobiernos militares lograron hacer” y que, según subrayó, se concretaron en apenas tres meses de administración. En línea con el título de su próximo libro, “La moral como política de Estado”, sostuvo que no se puede “sacrificar en el altar de la eficiencia la justicia”, reafirmando que la salida de Adorni no respondió a problemas de desempeño sino a la decisión de proteger a su familia.

Al explicar el desembarco de Diego Santilli, el Presidente reveló que junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, ya venían detectando un “deterioro anímico” en Adorni y diseñando alternativas para evitar quedar “librados al azar” en un área clave del Gobierno. La solución elegida fue fusionar nuevamente el Ministerio del Interior con la Jefatura de Gabinete, replicando el esquema que se había aplicado en su momento con Guillermo Francos. Milei describió la nueva estructura como un dispositivo que requiere “mucho músculo político”, especialmente por el vínculo con los gobernadores y la negociación parlamentaria, y destacó que Santilli es “un gran trabajador que conoce bien el oficio”, con respaldo explícito de figuras como Mauricio Macri y experiencia reciente en facilitar acuerdos en el Congreso desde la cartera de Interior.

En la parte final de la entrevista, Milei endureció su discurso contra el periodismo y relativizó las tensiones internas dentro de su gabinete. Acusó a los medios de “mentir”, editar respuestas y construir chimentos sobre supuestas internas, a las que calificó como “chimenterío de peluquería” que desvía la atención de los resultados de gestión. Frente a las diferencias públicas con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, reivindicó que “los liberales no somos manada” y que los matices son parte de la vida interna del espacio. Al evaluar el rumbo económico, reconoció que falta mucho por hacer, pero advirtió que “no se pueden arreglar cien años de decadencia en dos años”, y aseguró que no le va a mentir a los argentinos, manteniendo la defensa de su programa mientras se apoya en la mayoría legislativa y en el reforzado rol político de Santilli para sostener la agenda de reformas.