Neuquén registra invierno atípico con lluvias y nieve inusual

El invierno que atraviesa Neuquén no es uno más. Las lluvias constantes en el Alto Valle, las intensas nevadas en la cordillera y una humedad muy superior a lo normal tienen una explicación que viene desde miles de kilómetros de distancia: el fenómeno climático de El Niño, que este año fue declarado oficialmente por los principales organismos meteorológicos internacionales.

Mauricio Gorostarzú, observador meteorológico de superficie y encargado de la Estación Meteorológica de Cipolletti, explicó a LM Neuquén que el comportamiento atípico del clima responde directamente a ese fenómeno oceánico-atmosférico. “Estamos transitando un año particular desde el punto de vista climático y meteorológico. La Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), la Organización Meteorológica Mundial y el Servicio Meteorológico Nacional ya declararon oficialmente el fenómeno de El Niño”, indicó.

El Niño se produce cuando aumenta la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial por encima de lo normal. Gorostarzú detalló que actualmente hay sectores donde el agua está entre dos y tres grados por encima del promedio, lo que ubica al fenómeno en una categoría importante: “Es un Niño intenso. Incluso es comparable con los eventos de 1997 y 2015, que fueron algunos de los más extremos registrados”. En julio ya llovió casi siete veces más de lo normal en la región.

Aunque el fenómeno ocurre sobre el Pacífico ecuatorial, sus efectos modifican la circulación atmosférica en buena parte del planeta. “Al estar el agua más cálida de lo habitual se evapora una mayor cantidad de agua. Eso significa que hay mucho más vapor disponible en la atmósfera”, explicó el meteorólogo. Ese exceso de humedad es transportado por los sistemas meteorológicos que avanzan desde el océano hacia Sudamérica, generando más perturbaciones y sistemas frontales que ingresan a la cordillera con los vientos del oeste.

El resultado es un aumento tanto en la frecuencia como en la intensidad de las precipitaciones, ya sea en forma de lluvia o nieve. Este invierno atípico seguirá marcado por esas características mientras persista el fenómeno de El Niño.