Nueva geografía del petróleo: oportunidad para Argentina y Vaca Muerta
La nueva geografía global del petróleo abre una oportunidad estructural para Argentina. Dos monoboyas llegaron a San Antonio Este en octubre desde Emiratos Árabes Unidos para instalar infraestructura de carga frente a Punta Colorada, destinada a exportar petróleo de Vaca Muerta. El mercado energético mundial busca diversificar proveedores tras la volatilidad generada por el conflicto en Medio Oriente.
Según la agencia energética de Estados Unidos, en mayo quedaron fuera de producción casi 11 millones de barriles diarios por la crisis regional. En septiembre aún faltaban 4,8 millones de barriles y el Brent promedió 114 dólares. Los analistas advierten que no se trata de un shock pasajero, sino de un posible cambio de régimen en la valoración de la seguridad de suministro. Los compradores buscarán diversificar proveedores, rutas y riesgos, priorizando la confiabilidad tanto como el precio.
Argentina llega en un momento singular. En agosto produjo un récord de casi 927.000 barriles diarios, con unos 672.000 provenientes de Vaca Muerta. La producción ya no es una promesa geológica: existe capacidad industrial efectiva para escalar. El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, que conecta Allen con Punta Colorada, sumará desde 2027 una salida atlántica de gran escala, convirtiendo a Río Negro en plataforma exportadora.
Sin embargo, estar alejado del conflicto no alcanza. Argentina no reemplazará al Golfo Pérsico: deberá ofrecer costos competitivos, entregas regulares y contratos confiables. El desafío es permanecer más allá de la coyuntura, mejorando la productividad y consolidando una posición estructural en el mercado energético global.

