Represas amenazan el agua de dos países en la región

El Proyecto de Anatolia Sur, una de las mayores obras hidráulicas de la historia de Turquía, profundiza un conflicto por el agua que afecta directamente a Siria e Irak. Durante décadas, Turquía construyó más de 20 grandes represas sobre los ríos Tigris y Éufrates para ampliar la generación de electricidad y las superficies agrícolas, pero estas instalaciones modificaron la disponibilidad del recurso hídrico en los países vecinos que dependen de esos cursos fluviales.

El plan, conocido también como GAP, contemplaba originalmente 22 presas y 19 centrales hidroeléctricas, además de obras para transformar millones de hectáreas agrícolas en el sureste turco. Entre las principales instalaciones se encuentra la presa de Atatürk, ubicada sobre el río Éufrates, cuya central hidroeléctrica cuenta con una potencia instalada de 2.405 megavatios, lo que la convierte en una de las infraestructuras energéticas más importantes del sistema.

El problema radica en que ambos ríos atraviesan territorios de otros países. El Éufrates cruza Siria antes de ingresar a Irak, mientras que el Tigris atraviesa directamente la frontera iraquí. Esto significa que la regulación de los caudales mediante las represas puede modificar la cantidad de agua disponible para las comunidades, las ciudades y las actividades productivas de esos países aguas abajo.

El Proyecto de Anatolia Sur fue concebido como una iniciativa de desarrollo económico para una región históricamente menos favorecida de Turquía. Sin embargo, las decisiones sobre cuánto líquido almacenar, utilizar para riego o liberar desde los embalses repercuten directamente en millones de personas que dependen de estos cursos fluviales para garantizar su suministro de agua.