MPN analiza cambios de estrategia política en Neuquén
El Movimiento Popular Neuquino (MPN) se prepara para comunicar a la Justicia Electoral que no presentará candidatos propios en las elecciones provinciales y municipales del próximo año. La decisión, que marca un giro estratégico sin precedentes en la historia de 65 años del partido provincial, responde a un cálculo político de supervivencia tras el “sismo político de 2023”.
Las nuevas autoridades del MPN, encabezadas por Gabriel Álamo en la Junta de Gobierno, operan bajo una lógica pragmática centrada en conservar el poder territorial existente. El partido mantiene 32 intendencias y la primera minoría en la Legislatura provincial, activos que busca resguardar frente a un escenario electoral adverso.
La decisión de no participar en los comicios provinciales representa un cambio de era para la maquinaria electoral más longeva del interior del país. Según fuentes cercanas al partido, la cúpula empenista ya esquivó las urnas legislativas nacionales en 2025 para evitar una “sangría” electoral. Ahora, la ausencia del histórico “mapita” en el cuarto oscuro provincial marca un repliegue sin precedentes.
Las nuevas autoridades del partido provincial han decidido encolumnarse detrás del liderazgo político del gobernador Rolando Figueroa y el Frente La Neuquinidad. Figueroa construyó su victoria impugnando la vieja estructura partidaria, generando una paradoja política en la que el MPN busca ahora mantener su influencia territorial sin competir en las elecciones ejecutivas del próximo año.
Para la militancia del MPN, moldeada bajo la máxima de que “el partido no se rinde ni se entrega”, esta ausencia en los comicios provinciales representa un dilema existencial profundo. Sin embargo, la prioridad de la conducción actual es clara: conservar la estructura territorial que sostiene al partido en el territorio neuquino.

