América Latina: cómo la derecha extendió su poder político
La derecha latinoamericana vive un momento de expansión política sin precedentes en la región. Keiko Fujimori se convirtió esta semana en el caso más reciente de un político de derecha que asume la presidencia tras ganar un balotaje en su cuarto intento en Perú. Cuando el mandatario electo colombiano Abelardo de la Espriella inicie su gobierno el 7 de agosto, América Latina tendrá una docena de jefes de Estado ubicados a la derecha del centro político.
Este giro marca un cambio drástico en el mapa de poder regional. A comienzos de 2023, había 11 países gobernados por distintos tipos de izquierda. Los políticos de derecha arrasaron en las urnas en Ecuador y Chile, se impusieron por márgenes estrechos en Perú y Colombia, y consolidaron gobiernos que comparten una estrategia común: la promesa de una lucha más efectiva contra la delincuencia.
La inseguridad se instaló como una de las mayores inquietudes entre los ciudadanos latinoamericanos. En algunos casos, esto responde a alzas considerables de violencia y extorsión, como sucedió en Ecuador y Perú. Sin embargo, el temor al delito también se disparó en Chile, cuya población figuró en encuestas como más preocupada por el crimen que las de México o Colombia, países con tasas de homicidios significativamente más altas.
Los candidatos de derecha parecen interpretar mejor esa demanda de seguridad. Keiko Fujimori en Perú, Abelardo de la Espriella en Colombia, Daniel Noboa en Ecuador, José Antonio Kast en Chile y Nasry Asfura en Honduras llegaron a la presidencia con promesas de orden. Aunque existen diferencias entre estos mandatarios —algunos con tendencias más radicales o populistas que otros—, tienden a mostrarse como parte de una misma familia ideológica con expresiones de apoyo electoral mutuo.
A pesar de este avance derechista, las dos mayores democracias de la región por cantidad de votantes mantienen gobiernos de izquierda: Brasil bajo Luiz Inácio Lula da Silva y México. No obstante, Brasil se encamina a elecciones en octubre proyectadas como un duelo entre el presidente y el senador derechista Flávio Bolsonaro.

