Arabia Saudita intenta mantenerse neutral en guerra entre Estados Unidos e Irán
Arabia Saudita ha decidido pasar a la acción tras meses de intentar mantenerse al margen del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Esta semana, el reino llevó a cabo ataques conjuntos con Estados Unidos contra milicias afines a Irán en Irak, luego de ser atacado en tres frentes distintos con drones. El dilema que enfrenta ahora Arabia Saudita es si continuar contraatacando como medida disuasoria o intentar reducir la tensión mediante concesiones a sus adversarios.
El conflicto que azota la región desde hace cinco meses involucra dos bandos claramente definidos. De un lado está Irán y su Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), junto a aliados como los hutíes en Yemen —un grupo tribal que controla gran parte del país desde 2014— y las Fuerzas de Movilización Popular en Irak, que supuestamente ha realizado 30 ataques con drones contra Arabia Saudita. También está Hezbolá en el Líbano, que mantiene un bajo perfil. Del otro lado se encuentran Estados Unidos, con sus fuerzas del Comando Central (Centcom), además de estados árabes del Golfo y Jordania.
Irán ha concentrado recientemente sus ataques con drones y misiles en Jordania, Kuwait y Bahréin, además de atacar buques mercantes en el estrecho de Ormuz. La participación de milicias iraquíes y hutíes de Yemen es un fenómeno relativamente nuevo que demuestra cómo, sin un acuerdo de paz duradero entre Estados Unidos e Irán, la región corre el riesgo de verse envuelta en un conflicto cada vez más amplio.
Arabia Saudita tiene razones estratégicas para evitar un conflicto a gran escala. El príncipe heredero Mohammed Bin Salman, gobernante de facto del reino, busca orientar al país hacia un plan de transformación nacional de largo plazo conocido como Visión 2030, cuyo objetivo es diversificar la economía del Reino reduciendo su dependencia de los ingresos petroleros.

