Crecida del río Neuquén destruyó la histórica Balsa Huitrín

La Balsa Huitrín, la última embarcación de su tipo en funcionamiento en la provincia de Neuquén, fue destruida por la crecida del río Neuquén. Según informó FM Patagonia, la estructura fue retirada del río el pasado 22 de abril y desde entonces nunca volvió a ser instalada, quedando expuesta a las inclemencias del tiempo hasta su destrucción.

Los vecinos del paraje denunciaron abandono y falta de mantenimiento durante los meses en que la balsa permaneció fuera del agua. Sostuvieron que no se realizaron trabajos de reparación ni de protección ante una eventual crecida, situación que finalmente derivó en su pérdida total. La embarcación no solo representaba un medio de transporte indispensable, sino también una fuente de trabajo para varias familias de la zona.

La Balsa Huitrín cumplía un rol estratégico para los crianceros y pobladores del Alto Neuquén. Ubicada sobre el río Neuquén, permitía conectar el paraje Huitrín con la ruta provincial 9, facilitando el acceso hacia Chos Malal, Buta Ranquil y los empalmes con las rutas Nacional 40 y Provincial 7. La embarcación cubría aproximadamente 75 metros que separan ambas márgenes del río.

Con el cierre de la actividad minera y el traslado de la traza de la Ruta Nacional 40, la zona experimentó un despoblamiento progresivo. Sin embargo, quienes permanecieron viviendo allí dependían de la balsa para acceder a centros de salud, realizar trámites, hacer compras y mantener la conexión con otras localidades del norte neuquino. La operación estaba a cargo de tres trabajadores.

Más allá de su importancia para los habitantes locales, la balsa se había convertido en un atractivo turístico. Muchos viajeros elegían desviarse de la Ruta 40 para vivir la experiencia de cruzar el río en una embarcación manual, una postal cada vez más difícil de encontrar en el país.