Enrique Angelelli: el obispo que comprometió la fe con los pobres

En el día de San Jerónimo, patrono de Córdoba, el padre Horacio Saravia rinde homenaje a Monseñor Enrique Ángel Angelelli, un obispo cordobés que convirtió su fe en un compromiso directo con los pobres. Angelelli nació en la ciudad de Córdoba en 1923 y fue asesinado el 4 de agosto de 1976 en Punta de Los Llanos, provincia de La Rioja, durante la dictadura militar.

El obispo aconsejaba “poner un oído en el Evangelio y el otro en el pueblo”, invitando a confrontar las Sagradas Escrituras con la realidad social. Tanto como presbítero como en su rol episcopal, Angelelli vivió su sacerdocio sin olvidarse de Jesús y, por lo tanto, de los pobres con quienes Cristo se identificó. Su coherencia evangélica fue el hilo conductor de su vida ministerial.

Cuando fue ordenado Obispo en 1961, sorprendió la cantidad de obreros y jóvenes universitarios que asistieron a su consagración episcopal en Córdoba. Esperanzado por el Concilio Vaticano II, en el cual participó, Angelelli fue consciente de que este concilio era “martirial” porque, según dijo en una homilía, “iban a desaparecer algunas estructuras caducas”. Esto indignaba a los sectores conservadores locales.

Designado Obispo de La Rioja en 1968, Angelelli puso en marcha un proyecto pastoral nacido de la eclesiología del Concilio Vaticano II. Su plan tenía un propósito sinodal: organizar la Iglesia “en un caminar juntos”, una comunidad cristiana donde cada uno caminara con su propia postura, historia y realidad. Esta visión de una Iglesia comprometida con los empobrecidos y la organización popular marcó su legado hasta su muerte.