Estados Unidos: el socialismo gana peso en la política demócrata
Los Demócratas Socialistas de Estados Unidos (DSA) han ganado relevancia política en el país considerado el corazón del capitalismo mundial. El movimiento, fundado en los años 70 como unión de organizaciones de izquierda, pasó de ser casi marginal a una fuerza influyente tras la campaña presidencial de Bernie Sanders en 2016, que cambió la percepción sobre el socialismo en la sociedad estadounidense.
El crecimiento del socialismo en la política demócrata se evidencia en los resultados electorales. En 2018, dos miembros de los DSA, Alexandria Ocasio-Cortez y Rashida Tlaib, ganaron curules en la Cámara de Representantes. En 2025, el movimiento confirmó su capacidad electoral cuando Zohran Mamdani, uno de sus candidatos, triunfó en la contienda por la alcaldía de Nueva York.
De cara a las elecciones de mitad de período del 3 de noviembre, los DSA buscan capitalizar esa victoria para influir en las decisiones legislativas del Partido Demócrata, especialmente respecto a cómo enfrentar los últimos dos años de Donald Trump en la presidencia. El copresidente de los DSA, Ashik Siddique, señaló que “estamos viviendo un momento bastante aterrador en muchos sentidos en EE.UU. Muchas personas sienten una verdadera crisis respecto al rumbo que está tomando el país”.
Siddique agregó que esperan “un cambio a nivel general en el país; en particular, el auge del socialismo democrático como una orientación diferenciada y como respuesta a las crisis que enfrenta la población”. Según la organización, el socialismo democrático propone “un sistema en el que la gente común tenga una voz real en nuestros lugares de trabajo, barrios y sociedad”, como alternativa al capitalismo. Sin embargo, el ascenso del socialismo en la política estadounidense está generando preocupación en algunos sectores del país.

