Fruticultura patagónica: relevo generacional en chacras familiares
Gino Poli, de 24 años, representa el relevo generacional en la fruticultura patagónica. Desde 2022 trabaja en Frutas La Pochi, una explotación de 16 hectáreas ubicada en Villa Regina, en el Alto Valle del río Negro, que su familia posee desde 1952. El joven productor se incorporó a la chacra inmediatamente después de terminar el colegio secundario, decidido a continuar lo construido por sus abuelos y su padre, Gustavo.
“Yo crecí acá, vi a mis abuelos trabajar, vi a mi papá trabajar acá. Terminé el secundario y arranqué en la chacra. Quería seguir lo que vino haciendo mi familia durante tantos años”, cuenta Gino Poli. La propiedad fue adquirida originalmente por su bisabuelo, Luis Fernández, en 1952. Tras su fallecimiento en 1974, el establecimiento quedó bajo la dirección de su abuelo, Félix Poli, quien lo manejó hasta su muerte en 2021.
Pero Gino no llegó solo para mantener la tradición. A medida que conoció el funcionamiento cotidiano del establecimiento, comenzó a imaginar nuevos caminos para la explotación. Impulsa el fortalecimiento de la marca propia, la ampliación de la llegada de la fruta al mercado interno, el aprovechamiento de herramientas digitales y redes sociales, la diversificación de la producción e incluso la recuperación del turismo rural que alguna vez formó parte de la propiedad.
En la cuarta semana de septiembre de 2026, los cuadros de peras Packham’s de la chacra estaban en plena floración, como ocurre cada primavera en la región. Gino recorre las filas de frutales en tractor, llevando tatuada en su cuello la palabra en inglés “hope” —esperanza—, una imagen que resume su apuesta por la continuidad y la transformación de una actividad donde el recambio generacional ha sido históricamente un desafío en el Alto Valle.

