Nicaragua: Ortega intenta cancelar elecciones y profundiza autoritarismo

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, declaró el domingo que no volverá a haber elecciones en el país centroamericano, profundizando la crisis democrática que atraviesa la nación. “Que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones”, afirmó Ortega durante un acto conmemorativo del aniversario de la Revolución Sandinista, que en 1979 derrocó al régimen de Anastasio Somoza y lo llevó por primera vez al poder.

La declaración de Ortega contradice una reforma constitucional que su propio régimen impulsó en 2025, la cual había aplazado las elecciones presidenciales hasta 2027. En esa misma reforma, se designó a Rosario Murillo, esposa del presidente, como copresidenta del país. Según las leyes nicaragüenses, las nuevas elecciones debían celebrarse hacia finales de este año, pero ahora el anuncio sugiere que esa cita electoral tampoco se realizará.

La oposición reaccionó de inmediato. Juan Sebastián Chamorro, opositor nicaragüense, comparó la situación del país con regímenes autoritarios: “Nicaragua se ha convertido en la Corea del Norte de América Latina”. Chamorro explicó que “lo que Ortega intenta hacer es crear un sistema de partido único en el que él controla —mediante consultas internas— la elección… siguiendo el modelo de lo que hacen los chinos, los cubanos o Corea del Norte”.

La situación política en Nicaragua se deterioró especialmente tras las masivas movilizaciones de 2018, cuando varios sectores del país exigieron la salida de Ortega del poder. Esas protestas fueron reprimidas violentamente por el Estado, con un saldo estimado de al menos 325 muertas y muertos. Desde entonces, se han registrado nuevas movilizaciones exigiendo reformas democráticas, todas ellas sofocadas con represión militar.

Durante su discurso, Ortega también apuntó contra el gobierno de Estados Unidos, afirmando que trabajaría con la Asamblea Nacional para crear leyes que detengan a los “golpistas” y “vendepatrias”. Por su parte, Marco Rubio, Secretario de Estado de Estados Unidos, señaló que “el gobierno de Trump y la comunidad internacional no se quedarán de brazos cruzados” ante la situación en el país centroamericano.