Rubén Rada: qué pedía en su canción para cuando se muera
Rubén Rada, una de las figuras más queridas de la música popular rioplatense, murió a los 83 años dejando un legado artístico incalculable. En medio del dolor de sus admiradores, vuelve a sonar con fuerza una de sus composiciones más emblemáticas: “Muriendo de Plena”, donde el músico uruguayo expresó sus últimas voluntades sobre cómo deseaba ser recordado cuando llegara el momento de partir.
Lanzada en el álbum Quién va a cantar en el año 2000, la canción se transformó rápidamente en un himno de fiesta que desafió las nociones tradicionales del duelo. A través de un ritmo pegadizo de plena y candombe, Rada convirtió el concepto de la finitud en un canto de gratitud por la existencia y el baile. El estribillo central actúa como una manifestación directa de sus deseos sobre cómo concebía su propio velatorio: en lugar de solemnidad, pedía ritmo y celebración.
En la letra, el artista rechazaba explícitamente el vestuario oscuro tradicional. “No quiero a la gente todita de negro”, dice la composición, sugiriendo en su lugar colores vivos, ironía popular, un banquete lleno de comida sabrosa, vino tinto y alegría compartida. El núcleo conceptual no se enfoca en la tristeza de la partida, sino en el balance positivo de los años vividos, resumido en una premisa que conectó de inmediato con el público: “Porque yo en la vida he sido feliz”.
La canción guarda una paradoja divertida que se manifiesta durante sus estrofas: “Y si no me muero, tampoco me hago problema / porque tengo todo el tiempo de bailar hasta que muera”. Esta frase captura la filosofía de vida que Rada plasmó en su obra, donde la celebración de la existencia se convierte en el verdadero acto de despedida.

