Vaca Muerta: primeros pozos jubilados marcan nueva etapa productiva
Vaca Muerta alcanzó un hito que marca una nueva etapa en su desarrollo: ya tiene sus primeros pozos jubilados. De los 3.337 pozos perforados en la formación shale hasta el 31 de julio pasado, según registros de la Secretaría de Energía de la Nación, hay 36 que fueron formalmente abandonados y otros 502 que no aportan producción alguna.
Este fenómeno responde a una característica técnica fundamental del no convencional: la vida útil de sus pozos es considerablemente más corta que la del convencional. Mientras que en una perforación tradicional se espera producción durante cerca de 20 años, en Vaca Muerta el ciclo de vida resulta fugaz. Los primeros pozos que ya no generan ingresos pertenecen mayormente a los desarrollos iniciales realizados en vertical, entre 2010 y 2012, cuando aún no existía la tecnología necesaria para las fracturas que esta roca requiere.
El primer pozo se ejecutó en 2010 como un testeo experimental. Un segundo llegó en 2011. Recién a fines de 2012, con el acuerdo entre YPF y Chevron por Loma Campana, comenzó el desarrollo en escala. Desde entonces, la industria experimentó lo que se conoce como “curva de aprendizaje”: las compañías mejoraron sus técnicas, evolucionaron hacia ramas horizontales en 2016 y extendieron las líneas de producción hasta los 5.000 metros, superando los 8.000 metros de extensión total en algunos casos.
De los 3.337 pozos contabilizados, 2.835 están en producción activa. Los 502 restantes que no aportan ni una gota de petróleo o gas conforman el grupo de pozos “abuelos”. Entre ellos, 36 fueron abandonados formalmente mediante procedimientos legales y operativos, mientras que otros 274 están catalogados como sin producción, habiendo completado ya su ciclo de vida útil en el yacimiento neuquino.

